viernes, 20 de enero de 2017

Comentario Unidad 1 EducaLab Intef


Tarea del MOOC en Educalab MOOC intef
Educación Expandida.
Unidad 1. ¿Nos situamos fuera de lugar?
Comentarios del video fuera de lugar (versión 2.0)

El video explica lo que sentimos frente a la educación "escolarizada", y que lo mas importante no lo provoca ese modelo/forma educativa. Y la verdad es triste que los programas actuales de educación tengan como medio expandir las horas de escuela.


Seamos concientes de que lo significativo del ser humano esta fuera de la escuela la mayoría de las veces. Luego entonces ¿por qué no hacemos otra forma de educar?

Muy bueno el video ¿quién no se sintió identificado con el video?



Cu-kú, cu-kú ¡Mmh ! ¡Ahí vamos otra vez! - Expresa Alonso - Uno de tantos alumnos de Pedagogía. De repente se sienta sobre su cama y estira sus brazos, como alcanzado el cielo y las estrellas.

Mientras tanto toma el control remoto y prende la televisión, y se escucha una noticia:
"México aún no alcanza el nivel promedio de escolaridad de doce años, según informes de la OCDE" - mientras tanto Alonso refunfuña : "Hay que enviar a todos a la escuela para ser más educados, hasta bachillerato mínimo como obligatotorio".

Enseguida se mete al  baño. Mientras tanto su familia comenta: ¿Te acuerdas que antes nuestros padres nos contaban cómo los abuelos les enseñaron como ser educados y a trabajar? -Sí Sofía- responde Martín. "Pero antes no había tantos avances como los de ahora" A lo que la mujer contesta "Si querido, pero la escuela ahora secuestra a nuestros hijos y casi no los vemos, o si lo hacemos están tan ocupados". "Hay mujer pero van a encontrar un buen trabajo, cuando se gradúen" A lo que la mujer resignada asintió con un toque de esperanza.

Alonso sale rápidamente, se viste, desayuna algo ligero, porque se le hace tarde para la escuela, y les pide algo de dinero a sus papás para ir a educarse, que traducido quiere decir para los peseros colectivos, muy sociales y nada seguros, los abusados de las tortas, y los del ciber, en fin, piensan sus papás "es una inversión".

Mientras sale Alonso, su hermanita le cambia a la tele para ver Dora la exploradora, y prende algo de números e inglés de paso, en lo que espera irse al kinder. Su otra hermana es apremiada por sus padres para que se vaya a la secundaria, pero ella piensa para sí "otro día para aprender cosas que nunca voy a utilizar".

En su trayecto Alonso saluda a su amigo de la primaria "hola Fossie". Así le pusieron por ser de tez morena  y aspecto regordete. Se oye prontamente "¡Qué tal ¿ya para la escuela?" "Sí " manifestó Alonso. En eso se oye ¡Andrés! (Ese si es su nombre de pila) "¡Voy papá!" Ambos se hacen señas con las manos de despedida. Andrés continua con su papá a barnizar una mesa comedor. Ambos son excelentes carpinteros, pues ya de antiguo sus antepasados se han dedicado  este oficio, y su calidad es de la mejor del rumbo.

Continuando su travesía hacia la facultad, Alonso se sube a un microbús de la ruta Taxqueña-CU. Cuando saca el dinero para pagar el chofer exclama "¡este micro ya no carga pasaje!" Atónito Alonso voltea a ver al conductor y su rostro se alegra "¡Quiubole mi Armando!"  Y el conductor dice: "¡Solo a los cuates si los llevo!"

Durante el trayecto intercambian comentarios, y Armando dice: "¿Cómo te parece el plan nacional de Desarrollo? Pues yo leí que en esta ocasión se le resta importancia a la educación, tratada como un sub-apartado, pero sin estrategias de largo alcance ¿así cómo vamos a mejorar?" A lo que alonso responde: "No he tenido tiempo para leer el PND" Armando un tanto extrañado, y no muy satisfecho por la respuesta de una persona universitaria y especialista en educación, enciende la radio en donde unos conductores hablan de política y educación, Alonso rápidamente aprovecha para expresar "Si no te molesta voy a dormirme, pues me acosté tarde, tú sabes, por la tarea, ya que tuve o que fabricar un cuaderno y leer El Emilio, bueno de hecho el principio y el final". "Ok" responde Armando "te aviso cuando lleguemos al Superama.

Alonso comienza a soñar. Se ve platicando, en medio de un jardín muy bonito, un poco más que el jardín botánico de la UNAM,  y se pregunta a sí mismo: "¿Cuáles son las necesidades de mi entorno? ¿La educación solo se da en la escuela? ¿Por qué la familia ya no se preocupa por educar? ¿Qué aprendí en la escuela durante cuatro años? ¿Conozco que tipo de ser humano requiere este mundo? La historia aún no termina pero pasemos a considerar lo siguiente.

Actualmente se dice que la escuela y el mundo laboral están desarticulados, se plantean discursos de vincularlos, como una gran necesidad de nuestro tiempo. Conjuntamente se escucha que la escuela no está formando el personal que requiere el mundo del trabajo.

La escuela ha sido vista como un lugar donde se puede ascender en la escala social, vía el trabajo que se derive de estar obteniendo ciertos títulos académicos. Es por así decirlo, el trampolín que le abre las puertas al escenario de la Población Económicamente Activa, de una manera decorosa y satisfactoria.

Es menester atender que ocurre, por qué no hay una amalgama entre nuestras escuelas y los trabajos de inicios de siglo XXI, y entender si es que se puede dar que maneras hay para tal proceso. Por que ¿será que la escuela no funciona o que su función no es prepararnos para el sector productivo? ¿O acaso si lo está intentando, pero hay algún factor importante que le impida relacionarse con dicho sector? ¿Qué demanda la empresa de las escuelas?

En una sociedad como la nuestra no podemos dejar desapercibido un aspecto como este, pues una parte importante se funda en el quehacer económico, resultado de una labor remunerada, en una supuesta relación derivada de una instrucción previa, impartida principalmente en el interior de los recintos escolares.
Los estudiantes muchas veces tenemos inquietudes relativas al ¿estoy preparado para desempeñarme en el mundo laboral? ¿qué sé de la escuela que voy a utilizar en el trabajo? consideremos el vínculo trabajo-educación-empleo.

Hoy en día las nuevas generaciones tienen una disyuntiva al frente: ¿cómo le haré para insertarme al mundo laboral y qué requisitos me demanda el tipo de sociedad que me ha tocado vivir? Siendo así como se opta por ingresar a los niveles superiores de educación, aunque los lugares son insuficientes, y aún después de pasar este “filtro” de la matricula, no hay algo seguro, mas que una formación ¿pero que formación están dando hoy en día las escuelas? Se responde que lo académico, al menos en la mayoría de las públicas, un tanto idealista, que no encaja con la realidad en el trabajo.

¿Por qué se propicia esto? Por el desfasamiento, pues aún se conservan características de otros tipos de cultura y trabajo, a saber, las heredadas de la edad media: “centralismo y personificación en figuras sociales determinadas”; tratando de negar la “aparición de un entorno educacional difuso y descentralizado, la diversificación y difusión del saber por fuera de la escuela, nuevas figuras de razón  que interpelan, y  cambios en los mapas profesionales y laborales que se avecinan”.

La escuela se ha quedado en el pasado, asincrónica a la sociedad que ya cambió y lo sigue haciendo. “No hay en los docentes […] una conciencia clara de que un uso racional e inteligente de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, optimizarían la comunicación didáctica.”  Teniendo por gran amenaza estos cambios, como lo que les va a quitar el trabajo, aunque tal vez es en parte cierto, pero el quid está en no querer reconfigurar su labor profesional, la escuela ya no solo está dentro de los ladrillos escolares y en las eminencias catedráticas, ¡no! También se aprende en el trabajo, en la casa, con los amigos, en el café Internet, etc., a todo tiempo y en cualquier lugar.

Y no es exclusivo de los docentes de este inicio de siglo XXI, pues junto a ellos está una burocracia que impide a toda costa que le quiten su “perpetuidad asegurada de una plaza”; y por último el propio alumno, unas veces debido al analfabetismo funcional o brecha digital, barrera que lo neutraliza para los nuevos trabajos.

Además, el propio trabajo se ha transformado, ahora se requiere que sea “autoprogramable”, teniendo como característica la capacidad de transmutarse continuamente en concordancia a los cambios tecnológicos. ¿Será esta una nueva forma de explotación como la de la era industrial? Es cierto hay que adaptarnos a los tiempos que nos han tocado vivir, y su velocidad de cambio es muy rápida y continua. De tal manera que quien tenga una profesión o carrera técnica nunca debe conformarse, ¡aún graduándose inmediatamente de su escuela o ámbito formativo! No podemos rezagarnos y quedarnos obsoletos, no habría lugar para nosotros en el mundo laboral. Por ejemplo un ingeniero hoy día aprendió acerca de ciertos circuitos y maneras de integrarlos, pero mañana alguien ya tiene en otra parte del planeta algo más adelantado, y si este individuo se niega a actualizarse, no podrá operar con un nuevo circuito o nueva tecnología. O incluso ahora requiera trabajar en un proyecto ecológico-tecnológico, por aquello del calentamiento global, y una vez más, si se resiste  a conocer el ámbito de la ecología queda automáticamente fuera de una nueva profesión, la cual le hubiera posibilitado asegurar, temporalmente, un sustento decoroso, y si “pasado mañana” se emplearan nuevos materiales, tal vez de Marte, sin la disposición para autoprogramarse en nuevas carreras, así quedaría relegado a enseres “genéricos” donde “simplemente recibe instrucciones y ejecuta órdenes” , como limpiar y acarrear cosas, oprimir botones, etc., en fin todo lo que, según no se quien, no queman neuronas, aunque terminen agotados al final de su labor.

Por una parte es menester encontrar los mecanismos que unan a la escuela con el mercado real laboral, el que se encuentra hoy y el que estará mañana, pero esto nos lleva a la creación de “competencias” para áreas ocupacionales, incluidas las genéricas. ¿A dónde nos lleva esta nueva formación? Según Maturana “La competencia no es ni puede ser sana porque se constituye en la negación del otro”. Lo cual no difiere mucho de la anterior concepción producto del evolucionismo, la supremacía del más fuerte o selección de las especies, sin embargo se observa cierto recelo, tal vez se reflexione para una nueva formación de valores, puesto que la de la era de las ilustración para acá solo se legitimado “racionalmente” el porque unos tienen acceso a un nivel de vida que los ostros no pueden.

Tampoco podemos ver esto como el Armagedón, ciertamente hay que mejorar la formación de las escuelas e incorporar las competencias, pero desde un plano no contradictorio, ya que en América Latina, tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) “crean y mantienen un orden económico global hegemónico que solo sirve a los intereses de poderosas compañías multinacionales” , así que como ellos necesitan obreros de calidad, impulsan estrategias, mediante el FMI y el BM “que a menudo convierten el préstamo en una herramienta política”  ¿para qué? Para “insinuar” que las escuelas deben formar en competencias.

Con todo esto quiero señalar que, el mismo mercado laboral tiene sus efectivos mecanismos para legitimar el desempeño por competencias, en pro de su máxima plusvalía, y si bien necesitamos una escuela o institución acorde que responda a estas nuevas maneras de trabajar, asimismo debe presentarse como interlocutora con ellas, con las instituciones políticas y con la comunidad estudiantil, para que la calidad de vida se mejore, no formando nuevas “extensiones de las tecnologías”, sino que nosotros nos apropiemos de ellas, sin dejarse reducir en su inversión en el rubro educativo, como recientemente se efectuó en México por parte del presidente en turno.

La institución pública educativa actual se encuentra ante grandes retos: o cambia a las demandas actuales; o se deja extinguir por resistir las nuevas condiciones como los antiguos dinosaurios; o bien se adapta al nuevo mercado laboral y forma sujetos autoprogramables, contextualizando sus posibilidades. Entonces, va dimensionar la “educación para toda la vida” desde un ángulo al que puedan acceder tanto los que trabajan, como aquellos que requieran ponerse a la vanguardia laboral, teniendo en cuenta sus condiciones económicas, culturales y psicológicas, no se le puede exigir a quien no tiene dinero que este permanentemente invirtiendo lo que no tiene, al contrario es ahí donde precisamente, la escuela pública tiene una gran misión de proveer la oportunidad de ingresar al ámbito laboral a los desocupados.

Para que la formación sea efectiva, no solo hay que ver el trabajo de las instituciones educativas, se requiere de acuerdos con el mercado laboral, mediados por el Gobierno y la sociedad civil en su conjunto, pues la mera formación en competencias no es la gran panacea, ni su implementación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), como nos marca Castells “Tampoco es cierto […] que […] las nuevas tecnologías crean más empleo. No es así. Depende. Depende de qué tecnología, de qué puesto de trabajo, de qué formación, de qué políticas de la empresa, de qué políticas del gobierno.”. No es por ósmosis, hay que implementar un verdadero plan, no creamos que por tener enciclomedias, competencias, TIC, Planes Nacionales, “paquetes económicos” y adelgazamiento de la asignación de recursos a educación, bajo la presunción de “elevar su calidad”, vamos a estar cerca del mercado laboral, a lo mejor si pero o como obreros tecnológicos o como clientes de sus empresas de adiestramiento, en pos de una “educación para el trabajo”.

Mejor podemos preguntarnos, qué tipo de ser humano se requiere en conjunto con la institución educativa (una que se renueve pero que defienda), qué sociedad y política. Si dejamos que todo lo conduzcan los grandes emporios, oligopolios y monopolios transnacionales, estamos perdidos. En cambio si atendemos tanto sus necesidades pero que acaten las nuestras, podremos salir beneficiados ambos, y es que no es posible que ataquen la psiquis colectiva y nadie en el gobierno se responsabilice, aunque tal vez han superado los mismos gobiernos nacionales. Incluso pueda ser que necesitemos reinventar el mismo sector laboral, no a la manera de los socialistas, sino en pos de una verdadera comunidad, donde seamos capaces de utilizar los adelantos tecnológicos, a la par de darnos la aceptación como un grupo social, donde convergemos distintas ideologías, intereses, pero que el bienestar colectivo redundará en mejores desempeños laborales, hasta donde la capacitación se diera por gusto, tal vez como en el desempeño de las cooperativas.

La misma demanda actual de la Sociedad del Conocimiento, requiere nuevas maneras de educar, en donde se instauren mecanismos de dialogo entre empresas, trabajadores y los futuros miembros de la planta laboral; en donde se resuelva a favor de todos, no como los sindicatos que resuelven a favor de sus miembros, ni de los burócratas que a su vez lo hacen en pro de su respectivo patrimonio familiar, ni como el de las empresas que buscar aumentar su propia ganancia y nada más, ni el de la sociedad que espera que todo le llegue solo por que sí.

En esos diálogos pro-todos los sectores, se requiere estudiar en el campo real, la labor real, pasando a al escuela dentro de las empresas, pero con su calidad formadora de seres humanos, que la sociedad pueda acceder a educación sin restricciones de cualquier tipo, que la empresa aporte de lo beneficios que recibe, no solo de parte de sus empleados, sino de los que consumen sus productos, asimismo el propio gobierno que vela por los intereses de la comunidad social que representa y que además le da indirectamente, la manera de vivir mas que satisfactoriamente. Además hay que estar atentos a nuevas formas de conjugar a todos, educando-formando-trabajando.

“Los seres humanos no somos todo el tiempo sociales; lo somos sólo en la dinámica de las relaciones de aceptación mutua.”  Puesto que las nuevas “identidades/ciudadanías modernas […] se construyen en la negociación del reconocimiento de los otros.”  Y precisamente ahí es donde incide la pedagogía para lograr la aceptación mutua, haciendo concientes a los sectores sociales, pero hay que reconocer las “contradicciones”  dentro de nuestro contexto Latinoamericano. La vinculación es posible, sin o con la consideración de los demás, en la primera pudiendo llegar a un ludismo o a la indiferencia de un agonía anunciada, y en la otra como una gran comunidad de beneficios colectivos.




CONCLUSIÓN

La escuela es un espacio vital para generar cambios, pero no funciona por sí sola, requiere la participación de todos los beneficiados de ella, no solo de los patrones laborales. Es cierto que existe una desvinculación con dicho sector, y que es imperativo resolver prontamente, pero en beneficios colectivos socialmente, no cediendo sin reflexión ante las demandas del mercado, sino creando políticas y acuerdos consensuados, donde no se menoscabe el bienestar compartido.

Es cierto que la escuela está en un modelo que requiere renovarse, o sino morirá. Para poder proseguir en esta otra nueva etapa de la humanidad, que algunos mencionan que es una revolución a escala planetaria, puesto que ha pasado desde la edad medieval hasta este siglo. O tal vez no muera pero pierda su sentido social, recordemos que no nació por las empresas, pero que si forma para ellas, por ser un engranaje de todo el sistema social, simultáneamente que beneficie a los trabajadores y a aquellos que aún no lo hacen.

La escuela debe proceder a incorporar competencias, pues no puede conformarse con crear grandes idealistas y empleados genéricos, que solo puedan ser una gran enciclopedia, pero que menosprecie o hasta rechace el mercado del trabajo. Estas habilidades deben formarse a partir de una formación humanística, que no conlleven implícita o explícitamente la negación del otro, sino que vea en el otro una parte de si mismo, para la creación de una comunidad social, donde todos sean los propietarios, porque una sola persona o grupo hegemónico no puede lograr nada sin la ayuda de los demás, así que el conocimiento emanado de sus colaboradores profesionales, sea reconocido como tal y remunerado acorde a los beneficios mutuos.




BIBLIOGRAFÍA

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CASTELLS, Manuel, et. al.  “Globalización, tecnología, trabajo, empleo y empresa” En: La transformación del trabajo.  España, Los libros de la factoria, 1999.  pp. 21-48.

DAVINSON JAMES, Hunter y Joshua Yates.  “La vanguardia de la globalización: el mundo de los globalizadotes estadounidenses” En Globalizaciones múltiples, la diversidad cultural del mundo contemporáneo.  Peter Berger y Samuel Huntintog (Comp.) Barcelona, Paidós, 2002.  pp 367-400.

GUZMÁN FRANCO, María Dolores.  Estudio sobre los usos didácticos, procesos formativos y actitudes de los docentes universitarios en relación a Internet.  16 p. 10 Feb 2004 Revista Iberoamericana de Educación “de los lectores”. http://www.rieoei.org/deloslectores/633Guzman.pdf. [acceso gratuito]

MATURANA, Humberto.  Emociones y lenguaje en educación y política. Dolmen, 2001. 71 p. http://www. mageduc.cl/Juan_Manuel/Humberto%20Maturana%20-%20Emocion es%20y%20Lenguaje%20en%20Educacion%20y%20Politica.pdf. 

STIGLITZ E, Joseph.  “Promesas rotas” En: El malestar de la globalización. 5ª Ed.  España, Taurus, 2002.  pp. 49-80.

Qué producto cultural define mi acción docente diaria

Tarea del MOOC en Educalab MOOC intef

Educación Expandida

Unidad 1. ¿Nos situamos fuera de lugar?


¿Qué producto cultural define mi acción docente diaria?


Parto de la conceptualización en la cual mi actividad docente se realiza en un contexto histórico. Nos desenvolvemos en una cultura en un tiempo y lugar. ¿Soy yo un producto cultural? En parte si y en parte no, porque a la vez que soy el resultado de una cultura al mismo tiempo me sublevo a a ella y decido que acepto. Conciente o inconcientemente reflejamos una cultura. Es allí donde la conducta que forja una carácter evidencia mi acción.

Los valores, creencias y prácticas definen mi acción. Tomando en cuenta los objetivos hacia el alumnado, de donde parte él y hacia donde queremos ir juntos.

La pregunta es que cultura quiero/tengo.