Tarea del MOOC en Educalab MOOC intef
Educación Expandida.
Unidad 1. ¿Nos situamos fuera de lugar?
Comentarios del video fuera de lugar (versión 2.0)
El video explica lo que sentimos frente a la educación "escolarizada", y que lo mas importante no lo provoca ese modelo/forma educativa. Y la verdad es triste que los programas actuales de educación tengan como medio expandir las horas de escuela.
Seamos concientes de que lo significativo del ser humano esta fuera de la escuela la mayoría de las veces. Luego entonces ¿por qué no hacemos otra forma de educar?
Muy bueno el video ¿quién no se sintió identificado con el video?
Cu-kú, cu-kú ¡Mmh ! ¡Ahí vamos otra
vez! - Expresa Alonso - Uno de tantos alumnos de Pedagogía. De repente se sienta
sobre su cama y estira sus brazos, como alcanzado el cielo y las estrellas.
Mientras tanto toma el control
remoto y prende la televisión, y se escucha una noticia:
"México aún no alcanza el
nivel promedio de escolaridad de doce años, según informes de la OCDE" -
mientras tanto Alonso refunfuña : "Hay que enviar a todos a la escuela
para ser más educados, hasta bachillerato mínimo como obligatotorio".
Enseguida se mete al baño. Mientras tanto su familia comenta: ¿Te
acuerdas que antes nuestros padres nos contaban cómo los abuelos les enseñaron
como ser educados y a trabajar? -Sí Sofía- responde Martín. "Pero
antes no había tantos avances como los de ahora" A lo que la mujer
contesta "Si querido, pero la escuela ahora secuestra a nuestros hijos y
casi no los vemos, o si lo hacemos están tan ocupados". "Hay mujer pero van a
encontrar un buen trabajo, cuando se gradúen" A lo que la mujer resignada
asintió con un toque de esperanza.
Alonso sale rápidamente, se viste,
desayuna algo ligero, porque se le hace tarde para la escuela, y les pide algo
de dinero a sus papás para ir a educarse, que traducido quiere decir para los
peseros colectivos, muy sociales y nada seguros, los abusados de las tortas, y
los del ciber, en fin, piensan sus papás "es una inversión".
Mientras sale Alonso, su hermanita
le cambia a la tele para ver Dora la exploradora, y prende algo de números e
inglés de paso, en lo que espera irse al kinder. Su otra hermana es apremiada
por sus padres para que se vaya a la secundaria, pero ella piensa para sí
"otro día para aprender cosas que nunca voy a utilizar".
En su trayecto Alonso saluda a su
amigo de la primaria "hola Fossie". Así le pusieron por ser de tez
morena y aspecto regordete. Se oye
prontamente "¡Qué tal ¿ya para la escuela?" "Sí " manifestó
Alonso. En eso se oye ¡Andrés! (Ese si es su nombre de pila) "¡Voy
papá!" Ambos se hacen señas con las manos de despedida. Andrés continua
con su papá a barnizar una mesa comedor. Ambos son excelentes carpinteros, pues
ya de antiguo sus antepasados se han dedicado
este oficio, y su calidad es de la mejor del rumbo.
Continuando su travesía hacia la
facultad, Alonso se sube a un microbús de la ruta Taxqueña-CU. Cuando saca el
dinero para pagar el chofer exclama "¡este micro ya no carga pasaje!"
Atónito Alonso voltea a ver al conductor y su rostro se alegra "¡Quiubole
mi Armando!" Y el conductor dice:
"¡Solo a los cuates si los llevo!"
Durante el trayecto intercambian
comentarios, y Armando dice: "¿Cómo te parece el plan nacional de
Desarrollo? Pues yo leí que en esta ocasión se le resta importancia a la
educación, tratada como un sub-apartado, pero sin estrategias de largo alcance
¿así cómo vamos a mejorar?" A lo que alonso responde: "No he tenido
tiempo para leer el PND" Armando un tanto extrañado, y no muy satisfecho
por la respuesta de una persona universitaria y especialista en educación,
enciende la radio en donde unos conductores hablan de política y educación,
Alonso rápidamente aprovecha para expresar "Si no te molesta voy a dormirme,
pues me acosté tarde, tú sabes, por la tarea, ya que tuve o que fabricar un
cuaderno y leer El Emilio, bueno de hecho el principio y el final".
"Ok" responde Armando "te aviso cuando lleguemos al Superama.
Alonso comienza a soñar. Se ve
platicando, en medio de un jardín muy bonito, un poco más que el jardín
botánico de la UNAM, y se pregunta a sí
mismo: "¿Cuáles son las necesidades de mi entorno? ¿La educación solo se
da en la escuela? ¿Por qué la familia ya no se preocupa por educar? ¿Qué
aprendí en la escuela durante cuatro años? ¿Conozco que tipo de ser humano
requiere este mundo? La historia aún no termina pero pasemos a considerar lo
siguiente.
Actualmente se dice que la escuela
y el mundo laboral están desarticulados, se plantean discursos de vincularlos,
como una gran necesidad de nuestro tiempo. Conjuntamente se escucha que la
escuela no está formando el personal que requiere el mundo del trabajo.
La escuela ha sido vista como un
lugar donde se puede ascender en la escala social, vía el trabajo que se derive
de estar obteniendo ciertos títulos académicos. Es por así decirlo, el
trampolín que le abre las puertas al escenario de la Población Económicamente
Activa, de una manera decorosa y satisfactoria.
Es menester atender que ocurre, por
qué no hay una amalgama entre nuestras escuelas y los trabajos de inicios de
siglo XXI, y entender si es que se puede dar que maneras hay para tal proceso.
Por que ¿será que la escuela no funciona o que su función no es prepararnos
para el sector productivo? ¿O acaso si lo está intentando, pero hay algún
factor importante que le impida relacionarse con dicho sector? ¿Qué demanda la
empresa de las escuelas?
En una sociedad como la nuestra no
podemos dejar desapercibido un aspecto como este, pues una parte importante se
funda en el quehacer económico, resultado de una labor remunerada, en una
supuesta relación derivada de una instrucción previa, impartida principalmente
en el interior de los recintos escolares.
Los estudiantes muchas veces
tenemos inquietudes relativas al ¿estoy preparado para desempeñarme en el mundo
laboral? ¿qué sé de la escuela que voy a utilizar en el trabajo? consideremos
el vínculo trabajo-educación-empleo.
Hoy en día las nuevas generaciones
tienen una disyuntiva al frente: ¿cómo le haré para insertarme al mundo laboral
y qué requisitos me demanda el tipo de sociedad que me ha tocado vivir? Siendo
así como se opta por ingresar a los niveles superiores de educación, aunque los
lugares son insuficientes, y aún después de pasar este “filtro” de la matricula,
no hay algo seguro, mas que una formación ¿pero que formación están dando hoy
en día las escuelas? Se responde que lo académico, al menos en la mayoría de
las públicas, un tanto idealista, que no encaja con la realidad en el trabajo.
¿Por qué se propicia esto? Por el
desfasamiento, pues aún se conservan características de otros tipos de cultura
y trabajo, a saber, las heredadas de la edad media: “centralismo y
personificación en figuras sociales determinadas”; tratando de negar la
“aparición de un entorno educacional difuso y descentralizado, la
diversificación y difusión del saber por fuera de la escuela, nuevas figuras de
razón que interpelan, y cambios en los mapas profesionales y
laborales que se avecinan”.
La escuela se ha quedado en el pasado,
asincrónica a la sociedad que ya cambió y lo sigue haciendo. “No hay en los
docentes […] una conciencia clara de que un uso racional e inteligente de las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación, optimizarían la
comunicación didáctica.” Teniendo por
gran amenaza estos cambios, como lo que les va a quitar el trabajo, aunque tal
vez es en parte cierto, pero el quid está en no querer reconfigurar su labor
profesional, la escuela ya no solo está dentro de los ladrillos escolares y en
las eminencias catedráticas, ¡no! También se aprende en el trabajo, en la casa,
con los amigos, en el café Internet, etc., a todo tiempo y en cualquier lugar.
Y no es exclusivo de los docentes
de este inicio de siglo XXI, pues junto a ellos está una burocracia que impide
a toda costa que le quiten su “perpetuidad asegurada de una plaza”; y por
último el propio alumno, unas veces debido al analfabetismo funcional o brecha
digital, barrera que lo neutraliza para los nuevos trabajos.
Además, el propio trabajo se ha
transformado, ahora se requiere que sea “autoprogramable”, teniendo como
característica la capacidad de transmutarse continuamente en concordancia a los
cambios tecnológicos. ¿Será esta una nueva forma de explotación como la de la
era industrial? Es cierto hay que adaptarnos a los tiempos que nos han tocado
vivir, y su velocidad de cambio es muy rápida y continua. De tal manera que
quien tenga una profesión o carrera técnica nunca debe conformarse, ¡aún
graduándose inmediatamente de su escuela o ámbito formativo! No podemos
rezagarnos y quedarnos obsoletos, no habría lugar para nosotros en el mundo
laboral. Por ejemplo un ingeniero hoy día aprendió acerca de ciertos circuitos
y maneras de integrarlos, pero mañana alguien ya tiene en otra parte del planeta
algo más adelantado, y si este individuo se niega a actualizarse, no podrá
operar con un nuevo circuito o nueva tecnología. O incluso ahora requiera
trabajar en un proyecto ecológico-tecnológico, por aquello del calentamiento
global, y una vez más, si se resiste a
conocer el ámbito de la ecología queda automáticamente fuera de una nueva
profesión, la cual le hubiera posibilitado asegurar, temporalmente, un sustento
decoroso, y si “pasado mañana” se emplearan nuevos materiales, tal vez de
Marte, sin la disposición para autoprogramarse en nuevas carreras, así quedaría
relegado a enseres “genéricos” donde “simplemente recibe instrucciones y
ejecuta órdenes” , como limpiar y acarrear cosas, oprimir botones, etc., en fin
todo lo que, según no se quien, no queman neuronas, aunque terminen agotados al
final de su labor.
Por una parte es menester encontrar
los mecanismos que unan a la escuela con el mercado real laboral, el que se
encuentra hoy y el que estará mañana, pero esto nos lleva a la creación de
“competencias” para áreas ocupacionales, incluidas las genéricas. ¿A dónde nos
lleva esta nueva formación? Según Maturana “La competencia no es ni puede ser
sana porque se constituye en la negación del otro”. Lo cual no difiere mucho de
la anterior concepción producto del evolucionismo, la supremacía del más fuerte
o selección de las especies, sin embargo se observa cierto recelo, tal vez se
reflexione para una nueva formación de valores, puesto que la de la era de las
ilustración para acá solo se legitimado “racionalmente” el porque unos tienen
acceso a un nivel de vida que los ostros no pueden.
Tampoco podemos ver esto como el
Armagedón, ciertamente hay que mejorar la formación de las escuelas e
incorporar las competencias, pero desde un plano no contradictorio, ya que en
América Latina, tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial
(BM) “crean y mantienen un orden económico global hegemónico que solo sirve a
los intereses de poderosas compañías multinacionales” , así que como ellos
necesitan obreros de calidad, impulsan estrategias, mediante el FMI y el BM
“que a menudo convierten el préstamo en una herramienta política” ¿para qué? Para “insinuar” que las escuelas
deben formar en competencias.
Con todo esto quiero señalar que,
el mismo mercado laboral tiene sus efectivos mecanismos para legitimar el
desempeño por competencias, en pro de su máxima plusvalía, y si bien
necesitamos una escuela o institución acorde que responda a estas nuevas
maneras de trabajar, asimismo debe presentarse como interlocutora con ellas,
con las instituciones políticas y con la comunidad estudiantil, para que la
calidad de vida se mejore, no formando nuevas “extensiones de las tecnologías”,
sino que nosotros nos apropiemos de ellas, sin dejarse reducir en su inversión
en el rubro educativo, como recientemente se efectuó en México por parte del
presidente en turno.
La institución pública educativa
actual se encuentra ante grandes retos: o cambia a las demandas actuales; o se
deja extinguir por resistir las nuevas condiciones como los antiguos
dinosaurios; o bien se adapta al nuevo mercado laboral y forma sujetos
autoprogramables, contextualizando sus posibilidades. Entonces, va dimensionar
la “educación para toda la vida” desde un ángulo al que puedan acceder tanto
los que trabajan, como aquellos que requieran ponerse a la vanguardia laboral,
teniendo en cuenta sus condiciones económicas, culturales y psicológicas, no se
le puede exigir a quien no tiene dinero que este permanentemente invirtiendo lo
que no tiene, al contrario es ahí donde precisamente, la escuela pública tiene
una gran misión de proveer la oportunidad de ingresar al ámbito laboral a los
desocupados.
Para que la formación sea efectiva,
no solo hay que ver el trabajo de las instituciones educativas, se requiere de
acuerdos con el mercado laboral, mediados por el Gobierno y la sociedad civil
en su conjunto, pues la mera formación en competencias no es la gran panacea,
ni su implementación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC), como nos marca Castells “Tampoco es cierto […] que […] las nuevas
tecnologías crean más empleo. No es así. Depende. Depende de qué tecnología, de
qué puesto de trabajo, de qué formación, de qué políticas de la empresa, de qué
políticas del gobierno.”. No es por ósmosis, hay que implementar un verdadero
plan, no creamos que por tener enciclomedias, competencias, TIC, Planes
Nacionales, “paquetes económicos” y adelgazamiento de la asignación de recursos
a educación, bajo la presunción de “elevar su calidad”, vamos a estar cerca del
mercado laboral, a lo mejor si pero o como obreros tecnológicos o como clientes
de sus empresas de adiestramiento, en pos de una “educación para el trabajo”.
Mejor podemos preguntarnos, qué
tipo de ser humano se requiere en conjunto con la institución educativa (una
que se renueve pero que defienda), qué sociedad y política. Si dejamos que todo
lo conduzcan los grandes emporios, oligopolios y monopolios transnacionales,
estamos perdidos. En cambio si atendemos tanto sus necesidades pero que acaten
las nuestras, podremos salir beneficiados ambos, y es que no es posible que
ataquen la psiquis colectiva y nadie en el gobierno se responsabilice, aunque
tal vez han superado los mismos gobiernos nacionales. Incluso pueda ser que
necesitemos reinventar el mismo sector laboral, no a la manera de los
socialistas, sino en pos de una verdadera comunidad, donde seamos capaces de
utilizar los adelantos tecnológicos, a la par de darnos la aceptación como un
grupo social, donde convergemos distintas ideologías, intereses, pero que el
bienestar colectivo redundará en mejores desempeños laborales, hasta donde la
capacitación se diera por gusto, tal vez como en el desempeño de las
cooperativas.
La misma demanda actual de la
Sociedad del Conocimiento, requiere nuevas maneras de educar, en donde se
instauren mecanismos de dialogo entre empresas, trabajadores y los futuros
miembros de la planta laboral; en donde se resuelva a favor de todos, no como
los sindicatos que resuelven a favor de sus miembros, ni de los burócratas que
a su vez lo hacen en pro de su respectivo patrimonio familiar, ni como el de
las empresas que buscar aumentar su propia ganancia y nada más, ni el de la
sociedad que espera que todo le llegue solo por que sí.
En esos diálogos pro-todos los sectores,
se requiere estudiar en el campo real, la labor real, pasando a al escuela
dentro de las empresas, pero con su calidad formadora de seres humanos, que la
sociedad pueda acceder a educación sin restricciones de cualquier tipo, que la
empresa aporte de lo beneficios que recibe, no solo de parte de sus empleados,
sino de los que consumen sus productos, asimismo el propio gobierno que vela
por los intereses de la comunidad social que representa y que además le da
indirectamente, la manera de vivir mas que satisfactoriamente. Además hay que
estar atentos a nuevas formas de conjugar a todos,
educando-formando-trabajando.
“Los seres humanos no somos todo el
tiempo sociales; lo somos sólo en la dinámica de las relaciones de aceptación
mutua.” Puesto que las nuevas
“identidades/ciudadanías modernas […] se construyen en la negociación del
reconocimiento de los otros.” Y
precisamente ahí es donde incide la pedagogía para lograr la aceptación mutua,
haciendo concientes a los sectores sociales, pero hay que reconocer las
“contradicciones” dentro de nuestro
contexto Latinoamericano. La vinculación es posible, sin o con la consideración
de los demás, en la primera pudiendo llegar a un ludismo o a la indiferencia de
un agonía anunciada, y en la otra como una gran comunidad de beneficios
colectivos.
CONCLUSIÓN
La escuela es un espacio vital para
generar cambios, pero no funciona por sí sola, requiere la participación de
todos los beneficiados de ella, no solo de los patrones laborales. Es cierto
que existe una desvinculación con dicho sector, y que es imperativo resolver
prontamente, pero en beneficios colectivos socialmente, no cediendo sin
reflexión ante las demandas del mercado, sino creando políticas y acuerdos
consensuados, donde no se menoscabe el bienestar compartido.
Es cierto que la escuela está en un
modelo que requiere renovarse, o sino morirá. Para poder proseguir en esta otra
nueva etapa de la humanidad, que algunos mencionan que es una revolución a
escala planetaria, puesto que ha pasado desde la edad medieval hasta este
siglo. O tal vez no muera pero pierda su sentido social, recordemos que no
nació por las empresas, pero que si forma para ellas, por ser un engranaje de
todo el sistema social, simultáneamente que beneficie a los trabajadores y a aquellos
que aún no lo hacen.
La escuela debe proceder a
incorporar competencias, pues no puede conformarse con crear grandes idealistas
y empleados genéricos, que solo puedan ser una gran enciclopedia, pero que
menosprecie o hasta rechace el mercado del trabajo. Estas habilidades deben
formarse a partir de una formación humanística, que no conlleven implícita o
explícitamente la negación del otro, sino que vea en el otro una parte de si
mismo, para la creación de una comunidad social, donde todos sean los propietarios,
porque una sola persona o grupo hegemónico no puede lograr nada sin la ayuda de
los demás, así que el conocimiento emanado de sus colaboradores profesionales,
sea reconocido como tal y remunerado acorde a los beneficios mutuos.
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